Me pasa que mi personalidad cambió con el pasar de los años, me gusta hablar con mis amigas de mis experiencias sin meterme tanto en lo íntimo. Tengo amigas que siento mis confidentes, que siempre que me ausento un tiempo, vuelvo y les cuento las grandes historias. Me gusta contar cuando estoy triste, confundida, feliz. Me hace bien, me descarga, me desagota esas cosas que me cargan por tiempo. Siento que esta situación me está privando de eso. Estoy feliz y la verdad me re gustaría que los demás lo sepan. Siento que sin querer pero casi obligatoriamente estoy volviendo a ser el ser encerrado que solía ser. Está bien, es nuestro secreto. Pero lo que cambia las cosas es que es nuestro secreto entre gente que conocemos. No me hace bien reprimir mi felicidad. No me hace bien no poder discutir mis problemas con nadie más que vos. Porque últimamente pese a mis amitades y demás, mi vida la estoy compartiendo con vos. Argh, me siento encerrada como león en jaula. Me cuesta seguir así, necesito hablar estas cosas. Me pesa haberte prometido que iba a ser nuestro secreto y privarme de ser como soy. No soy así, perdón.