Es extraño, yo le sigo escribiendo a la misma persona, esperando que me conteste de la misma manera que lo hacía antes. Es más fácil porque no necesito verlo a los ojos. Yo sé que su jerga es la misma, sos reacciones, chistes y anécdotas también. Confío en que hablo con él y me gusta, me siento en casa. Diferente es la situación cuando tengo a ese ser frente mío, ya no me habla de la misma manera, ya no me mira de la misma manera. Su timbre de voz cambió y su mirada también. Ya no confío en esa persona, ya no me siento segura.