Me gustan las sorpresas aunque diga lo contrario.
Me gustan los regalos, aunque no quiera que te pongas en gastos.
Me gustan los abrazos fuertes, sin pedirlos.
Las cosas improvisadas, sin organizarlas, que cuando cancelamos me desilusiono.
Deberías haberte dado cuenta cuando me conociste. Creo que llevaba una camisa rosa, pelo largo, nada inusual. Era un poco torpe, siempre lo fuí, pero era fácil notarlo. Estaba maquillada, algo desalineada. Me gustó tu mirada. No decías nada, simplemente me agradaste.