Toda la gente hace las cosas mal. Lo que diferencia un grupo de otro, es que sólo unos pocos lo aceptan. Lo gracioso es ubicarte en el grupo de menor porcentaje, saber que sos de esos que agachan la cabeza y aceptan su responsabilidad; y que esa gente con la que te juntabas pareciera pensar que también son de esos, o muy orgullosos, quizás convencidos de que son perfectos. Reite, no hay demasiado por hacer. Mirá para adelante, fijate que el karma te la está devolviendo, o te la va a devolver. Es raro, confuso. Yo por mi parte sigo riendo. Riendo de mí, riendo de vos, riendo de ustedes, de nosotros, de lo que fuimos y nunca seremos.