Siempre pensé que una de las peores cosas que pueden pasar es que te rompan el corazón, metafóricamente hablando. Siempre también, me propuse que jamás se lo haría a nadie porque sé como se puede sentir una persona después y no me gustaría ser la causa del mal de un ajeno. Pero hoy me doy cuenta que es imposible. Imposible porque uno no puede vivir una mentira, siempre alguien sale lastimado. Hoy, dos años después, me siento una mierda y me doy cuenta del mal que hice, pero también, me doy cuenta de que no pude haber hecho más. Soy una mierda y sinceramente lo digo, a tal punto de cagar una vida. No me quiero enamorar, pero sobre todo, no quiero que nadie se enamore de mí.