¿Alguna vez tuviste esa sensación de sentir el gusto más amargo del planeta en tu boca? ¿Sentir esa frase retumbando una y otra vez en tu oído después de una semana? ¿Recordar con exactitud aquel momento e inmediatamente poner una cara nauseabunda en tu rostro? No, sé que tu respuesta es no, pero a alguna persona en algún lugar le puede estar pasando lo mismo. ¡Qué difícil es encontrar a esa persona que te mueva el piso! Más bien, ¡Qué FÁCIL es! pero a la vez también ¡Qué fácil es perderla! No, no quiero, no quiero volver a dormir y despertar pensando en él.
MATENME
30 de Julio, 2009